Marc Chagall

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Marc Chagall, nació en el año 1887, en la ciudad de Vitebsk. Diseñador y pintor surrealista. Su obra se caracteriza por su fantasía, humor y su uso singular del color y la forma. Su pintura fue influenciada por la combinación del expresionismo y el cubismo. Decoró varias producciones teatrales y pintó numerosos murales.

Sus obras evocan escenas de su propia vida y de la comunidad judía. Inauguró en el año 1973 el Museo Marc Chagall de Niza, en la Riviera Francesa. Chagall también ilustró obras literarias y de fábulas.
Decoró con su pintura uno de los techos de la Opera de Paris y el vestíbulo del Metropolitan Opera House de New York con dos grandes murales.
Muere en el sur de Francia en Saint Paul de Vence con 86 años.



Giuseppe Arcimboldo

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El pintor italiano Giuseppe Arcimboldo (Milán, 1527 – 1593), el más original de todos los pintores del Renacimiento, realmente un genio, creó retratos formados por elementos tales como frutas, animales y objetos, se anticipó a los vanguardistas del siglo XX, como por ejemplo a los surrealistas.

Perteneció a la escuela manierista. Sus obras fueron consideradas piezas curiosas populares y no adquirieron su justo valor artístico hasta que los surrealistas redescubrieron el juego visual. Sus obras fueron también fuente de inspiración de Salvador Dalí.

Perteneció a la escuela manierista. Sus obras fueron consideradas piezas curiosas populares y no adquirieron su justo valor artístico hasta que los surrealistas redescubrieron el juego visual. Sus obras fueron también fuente de inspiración de Salvador Dalí.


Vincent Van Gogh

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Van Gogh fue una persona muy difícil con respecto a relacionarse con sus pares y también en la parte económica, y en los vínculos amorosos fue un fracasado. Es de ahí que el entendía el arte como una vía de modificar a la sociedad y también como un vehículo de salvación personal. Para el artista la vida le resulta frustrante.
Comienza a pintar en el año 1879, rellenando álbumes copiados del natural. Sobretodo cultivó los temas populares. Tuvo como claro referente a Rembrandt. Por ese tiempo pone de manifiesto la vida cotidiana de los desprotegidos, donde sabe acercarse con dignidad a una situación de abandono social. Sus colores son oscuros, con entornos poco iluminados, con tensiones de luces y sombras.

Su punto de partida es con Daumier, Mollet, Courbet entre otros, pintores franceses realistas.
Durante su viaje a París en el 1886, se siente atraído por el Impresionismo, pero a la vez este descubrimiento, decepciona al artista, porque se da cuenta que su obra no tiene vigencia. Pero es el Impresionismo un estímulo para su cambio, su paleta es más luminosa, se decanta por el retrato y los paisajes naturales. Usa colores puros, con pinceladas con pequeños toques.
Conoce a Bernard y a Lautrec en el Taller de Cormont, donde se inscribe.

Luego se trasladó a Arlés animado por Lautrec, esto era por el año 1888. Aquí haya el equilibrio que tanto buscaba, y conoce a Gauguin. En esta época pintó obras muy conocidas.
Gauguin lo invita a pasar las navidades en su casa y pronto surgieron fricciones y desacuerdos. Luego viene su gran crisis. Van Gogh, cansado de las impertinencias de Gauguin trata de agredirlo con una navaja, y es ahí que se arremete a si mismo, mutilándose su oreja. Es internado en un manicomio de Saint Remy, donde permaneció un año. Jamás dejó de pintar, en este período sus obras denotan sus tensiones y desequilibrios. Pinceladas crispadas y nerviosas, descargan sus nervios.

También por esta época copia a los grandes maestros y a pesar de estar recluido es aquí donde realiza unas de sus obras más importantes.
Luego del manicomio, se trasladó a Auvers, en la casa de un amigo de su hermano.
Aquí pasó sus últimos días, viviendo muy abrumado de su depresión, y soledad. El 29 de julio de 1890 muere, tras pasar dos días agonizando, tras pegarse un tiro.


Pierre Auguste Renoir

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Pierre Auguste Renoir, maestro del impresionismo, nació en Limoges-Francia en 1841. Comenzó a pintar a la edad de 14 años, cuando fue aprendiz en una fábrica de porcelana. En 1862 ingresó a la Escuela de Bellas Artes en París, donde conoció a los impresionistas, Monet, Pizarro y Degas entre otros.  Para poder sobrevivir realizaba retratos.
Se casó con Aline Charigot con la cual tuvo tres hijos.
Inicialmente el grupo de los impresionistas estaba ridicularisado, solo obtienen prestigio después de hacer sus propias exposiciones, a partir del año 1874. En la época Renoir, exploró de modo brillante los colores y  los efectos de luz, como se puede ver en el Baile del Moulin de la Galette, obra realizada en el 1876.

El artista abandonaría las pinceladas cortas del impresionismo después de 1881, cuando adopta un estilo más tradicional.
Huyendo del frío que agravaba su artritis, construyó una casa en el sudoeste de Francia. Al final de su vida, sufriendo con su enfermedad, amarraba el pincel en su mano para poder pintar. Así creó Las Bañistas, terminado poco antes de su muerte. Ya en los últimos años de su vida fue visitado por dos jóvenes creadores, Matisse y Modigliani, que veían en el anciano pintor un fuerte estímulo para continuar con sus trabajos.
Renoir, falleció con 78 años.

Renoir en una oportunidad contestaba:
Hoy día se quiere explicar todo. Pero si se pudiera explicar un cuadro, no sería una obra de arte. ¿Debo decirle a usted qué cualidades constituyen a mi juicio el verdadero arte? Debe ser indescriptible e inimitable… La obra de arte debe cautivar al observador, envolverle, arrastrarle. En ella comunica el artista su pasión; es la corriente que emite y por la que incluye el observador en ella”. “Yo pongo ante mí el objeto tal y como yo lo quiero. Entonces empiezo y pinto como un niño. Me gustaría que un rojo sonara como el tañido de una campana. Si no lo consigo la primera vez, tomo más rojo y otros colores, hasta que lo tengo. No soy más listo. No tengo más reglas ni métodos. Cualquiera puede probar el material que uso o verme mientras pinto: se dará cuenta de que no tengo secretos”.


Willem de Kooning

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La fuerza del expresionismo americano

Es uno de lso artistas preeminentes del siglo XX. Su obra es deudora de la rica herencia del arte expresionista que lo vincula a artistas como Van Gogh, Chaim Soutine y Francis Bacon. Durante su carrera artística que se extiende a siete décadas. De Kooning reflejó en pinturas profundamente conmovedoras y muchas veces inquietantes, la fé que tenía en el arte como forma de vida.
Hoy en día este artista norteamericanao es reconocido como pionero del arte abstracto y precursor del movimiento de posguerra que se conoce como Expresionismo abstracto, fundado en Nueva York y basado en la libertad artística y el poder expresivo de la abstracción.


EDGAR DEGAS II

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COMENTARIOS

Por más extraño que pueda parecer, desde hace un siglo y medio a la actualidad la historia de la escultura en gran parte, si no en su totalidad, es la historia de la escultura de los “no” escultores. Por lo tanto, un historiador objetivo no puede hacer abstracción del aporte casi siempre innovador, a veces incluso decisivo, de los pintores que se dedicaron a la plástica.
La serie comenzó con Gericault para continuar con Daumier –el único auténtico escultor romántico-, Courbet y sucesivamente con Rendir y gauguin hasta Bonnard y, sobre todo, Matisse, Picasso y, poir que no, Giacometti y Max Ernst. No falta el ejemplo de los italianos: Modiglianii, entre Brancusi y la escultura negra, y Boccioni que precisamente encontró soluciones novísimas y verdaderamente geniales en la escultura más que en al pintura..

Esta casi ininterrumpida sucesión en el curso de ciento cincuenta años es demasiado importante como para que no se nos planteen dos preguntas: ¿qué causas llevaron a los pintores a incursionar en un campo que, en sus orígenes, no era el de ellos? Y ¿ qué consecuencias trajo esa nueva actividad?. Es evidente que sintieron la necesidad de experimentar en la escultura los mismo hallazgos de la pintura, con un lenguaje que no estuviera atado a las reglas de una fría, escolástica academia, y que precisamente esta desprejuiciada búsqueda de una manera expresiva inventada “ex novo” brindó soluciones que no habrían podido encontrar artistas consagrados al oficio tradicional.

A Degas le corresponde un sitio prominente dentro de esa producción, y mientras Rendir en avanzada edad se valió de la mano de un “practicien” como fue Guino, guiándola hasta hacer de ella un docilísimo instrumento, Degas, excepción hecha de algún consejo que le pueda haber dado su amigo Bartolomé, afrontó por su cuenta y no sin fracasos los menesteres impuestos por la nueva técnica. Como resulta claramente de una carta sin fecha –pero seguramente de 1884- dirigida a Henri Rouart, Degas era perfectamente consciente de ese proceso. El estaba en ese entonces trabajando en la campiña de Ménil-Hubert, y trabajaba en un busto de la hija de su huésped, el pintor Paul Vanpinçon, el dueño de la Gran bañista de Ingres que actualmente está en el Louvre. “Pese a todo voy a volver a París, mi querido amigo –escribía- rebosante de salud después de una de mis más largas permanencias en el campo de las que me acuerde.

El motivo de mi regreso es un gran busto con brazos de la joven Hortense que comencé, y que estoy acabando paciente y penosamente. Toda la familia y los amigos están allá vigilándome, y, doy fe, una duda horrible parece querer disiparse en esas amables figuras.¡Oh, primeramente me he engañado….! Nosotros no sabemos lo que hacemos hasta que dejamos un poco el oficio por atender a las cosas que nos son más necesarias. Es hermoso decirse que con ingenuidad se solucionará todo. Puede ser, pero muy confusamente”.
Esta confesión sin duda fue confirmada por los hechos, ya que el busto de Hortense Valpinçon, se arruinó, en gran parte, por impericia técnica cuando Degas sacaba el molde, en tanto que posteriormente también los restos del torso teminaron por echarse a perder en el taller parisiense. Este caso no es el único en la obra de Degas, y casi siempre la causa estriba en defectos de los armazones, improvisados con elementos fortuitos. Cuando, después de la muerte del artista, Paul Durand-Ruel realizó el inventario del taller encontró alrededor de ciento cincuenta esculturas de las cuales, gracias a ligeros arreglos a cargo de Bartolomé, pudieron ser rescatadas, solamente setenta y tres entre ceras y cretas, que posteriormente fueron fundidas en bronce a cargo de Hébrard.

Debemos mencionar que la actividad plástica de Degas comenzó tempranísimo. En efecto, la primera obra fechable con una cierta precisión, el Caballo en el abrevadero, está directamente vinculada con el cuadro del Museo de Brooklyn, en el ballet “la source”, que en 1866-1868, en cuya composición figura, precisamente, un caballo en la misma pose. A esa misma época pueden atribuirse también las Muchachas que recogen manzanas, versión reducida de un gran bajo relieve que Bartolomé recordaba haber visto antes de 1870.


VELAZQUEZ DIEGO

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Diego Velazquez, contemporáneo de Rembrandt y Rubens, es un indiscutible maestro del realismo y uno de los más grandes pintores de retratos que han existido. Este portentoso genio, barroco e impresionista, dominó todos los aspectos de la pintura. Excepcional intérprete de la corte de Felipe IV, nos legó en los retratos de los reyes, de los infantes, de los ministros, de las hermosas damas, de los bufones enanos y deformes, el más impresionante documento humano de una época. Se pintó así¬ mismo y a sus amigos con asombrosa veracidad. El retrato que hizo del Papa Inocencio X, no tiene parangón en el mundo. Pinturas religiosas, cuadros de género y paisajes impresionistas, completan el vasto panorama de su producción. Poseedor de todos los secretos de su arte, supo expresarse con la máxima libertad y su estilo fue ganado gradualmente en audacia, amplitud y riqueza. Su técnica no ha sido superada.
Durante sus sesenta años de su vida, en los que consiguió más de cuarenta de actividad artística, fue precoz en su genialidad, Velazquez desarrolló hasta la suprema perfección su habilidad técnica. Al propio tiempo exaltaba y perfeccionaba su capacidad de visión del mundo y de los hombres, de tal modo que fue capaz de conseguir la mayor seguridad en la selección de lo que trasladaba al lienzo, suprimiendo cuanto fuese ajeno a lo que consideraba esencial en las cosas. Aún algo más: durante toda su vida Velazquez enriqueció su pensamiento con variada lectura, en tanto hacía vida cortesana en la Corte de un poderoso monarca, sirviendo en una serie de cargos palaciegos que le colocaron cada vez más cercano a la fuente del poder: el rey. Tenemos que recordar, al contemplar sus pinturas, como Velazquez no fue un pintor solamente, y no deseó ser considerado así¬. Pintor genial, fue al propio tiempo encargado, en al renovación del Alcázar, de importantes obras que requerían conocimientos de arquitectura y un gran sentido de la decoración. Por ello fue considerado por sus contemporáneos, arquitecto y estudios recientes han confirmado sus actividades en ese campo. Su misma biblioteca atestigua hasta que punto se hallaba profundamente interesado por la Arquitectura y sus problemas.

Debemos señalar que como pintor tuvo un taller trabajando a sus órdenes, siguiendo su estilo y maneras, cosa que explica muchas obras de las que existen pintadas siguiendo su estilo y que no son de su mano.
A más de esas obras como arquitecto y pintor, tenía en palacio otros deberes, y fue, como son testigos todos sus contemporáneos, un afortunado cortesano que gozó de la confianza del rey, y aún de su amistad. Precisa tener en cuenta esta complejidad de Velazquez y sus varios intereses y funciones, si queremos comprender sus grandes pinturas con mayor exactitud que la que deriva del mero goce de su contemplación.
El maestro más grande de los pintores españoles Diego Rodriguez de Silva y Velazquez, nació en Sevilla en el año 1599, poco antes del 8 de julio.
Sus padres tenían modesto pasar; no eran ricos, sin que tampoco pudiera considerárseles pobres. Siguiendo su vocación a los doce años, Diego Velazquez, ingresa de aprendiz en casa del pintor sevillano Francisco Pacheco. Este fue un pintor mediocre, pero discreto y erudito. En ocasiones poeta, su casa fue un centro de la vida intelectual de Sevilla, visitado por los forasteros a su paso por la ciudad. Velazquez sin duda, asistía a las academias y discusiones mantenidas en el ambiente culto de la casa de su maestro. La influencia de esta tertulia de gentes de letras, quedó viva hasta el fin de su vida; en ella tenemos que suponer se inicia su amplia cultura. En 1617, pasó su examen de maestrí¬a y al año siguiente, antes de cumplir sus diecinueve años, se casó con Juana Pacheco, hija de su maestro. En 1619, nació su hija Francisca, y en enero de 1621, Ignacia, su segunda hija, que murió muy joven. Durante estos años juveniles, mientras residí¬a en Sevilla, Velazquez se hizo un nombre, confirmando con creces cuantas esperanzas hubiese puesto en él su maestro Pacheco al concederle a su hija en matrimonio. Durante el año de 1623 se traslada a Madrid donde obtiene el título de Pintor del Rey Felipe IV, gran amante de la pintura. A partir de ese momento, empieza su ascenso en la Corte española, realizando interesantes retratos del rey y su famoso cuadro los borrachos.





EDGAR DEGAS

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Edgar Hilaire Germain de Gas nació en París el 19 de julio de 1834. Era hijo de Pierre Auguste Hyacinthe, que por parte de madre tenía sangre napolitana y de Celestine Musson, criolla de Nueva Orleáns. Banquero por tradición familiar, su padre, hombre de amplia cultura, amigo de artistas y coleccionistas y frecuentador del Louvre, no obstaculizó la precoz vocación artística del joven.Después de haber cursado el bachillerato, en abril de 1853 Edgar comenzó a asistir al taller del pintor Barias y luego estuvo bajo la guía de Henri Lamothe, pintor lionés que había sido discípulo de Ingres. Paralelamente, visitando el Louvre con asiduidad, Degas se dedicó a copiar  a los maestros del pasado, desde Beato Angelico y Mantenga hasta Holbein y Clouet.  Pero ya en los primeros autorretratos y retratos Degas manifestó una madurez y un dominio técnicos que demostraban su excepcional personalidad y cuando en abril de 1855 ingresó en la Escuela de Bellas Artes para asistir a ella con intermitencias, se puede decir que ya no tenía nada que aprender.

Durante estos mismos años comenzaron también sus viajes por Italia, facilitados por el hecho de que en Nápoles vivía su abuelo paterno y en Florencia sus tíos y primas Bellelli. Viajó por primera vez a Nápoles en 1854. Regresó a esa ciudad en 1856 despues de una estada en Roma, y entre mediados de 1857 y 1859 residió nuevamente en Italia. En Florencia no solo siguió copiando a los maestros italianos y comenzó el gran Retrato de la familia Bellellli, que sería retomado en París y terminado hacia 1862, frecuentó el café Michelangiolo y entabló amistad con Telémaco Signorini y con el joven crítico diego Martelli.
Su regreso a París coincidió con el período de sus obras de tema histórico: ejercicios guerreros de jóvenes espartanos, Semiramis fundando una ciudad, la hija de Jefté, y por último Las desventuras de la ciudad de Orleáns. Luego se agregó el de los espectáculos de carreras de caballos y del teatro. Pero el no descuidaba el retrato. Género en el cual logró resultados memorables por su firmeza, digna de los antiguos maestros, a la vez por lo audaz, novedad del encuadre, como en La mujer de los crisantemos.

Entre 1861 y 1863 Degas conoció a Manet por intermedio de su amigo el crítico Durante y frecuentaba las reuniones de artistas en el café Guerbois, donde se reencontró con Renoir, Pisarro, Monet, Sisley, Cezanne y con escritores como Zola, Duret y Burty. Su amistad con Desiré Dihau de la orquesta de la Opera, le posibilitó frecuentar Edmundo teatral en que se inspiraría durante toda su vida.
Posteriormente con el paréntesis de la guerra, durante la cual prestó servicios en la artillería de las fortificaciones parisienses, Degas ingresó al mundo de las bailarinas. En octubre de 1872, Degas partió a Nueva Orleáns, donde siendo huésped de su tío y sus primos Musson, pinta ese interior de una oficina comercial, El mercado de algodón. Esta obra figuró en la segunda exposición de los impresionistas en 1876. En el año 1873 regresó a París y reanudó sus contactos con los innovadores. En 1881, Degas expuso por primera y última vez una escultura: Pequeña bailarina de catorce años. A continuación vino una serie de pequeñas esculturas de bailarinas, de mujeres que se lavan y de caballos en movimiento que anticipan y acompaña los motivos de sus cuadros al punto de que no pueden ser separados.

La curiosidad de Degas por todos los procedimientos técnicos dio lugar desde 1877 en adelante a la serie de los monotipos de las aguafuertes y de las litografías, mientras que prefería cada vez más anteponer el pastel a la pintura al óleo. Esta multiplicidad de sus experiencias lo condujo a una mayor libertad de expresión. En 1889 durante un viaje que hizo a Tánger y a Madrid junto con Boldini confirmó su admiración por Velásquez (Nada, nada puede dar una idea de lo que es Velázquez, escribía a sus amigos). Al año siguiente Degas estuvo en Borgoña con el escultor Bartolomé, y ese fue su último viaje largo. Desgraciadamente Degas a partir del año 1893, tenía problemas en la vista, surgidos tiempos atrás, que tendían a agravarse, hasta llegar en su última época a una virtual ceguera. Sin embargo Degas, siguió pintando y modelando bailarinas y desnudos femeninos, no sin un atisbo de misoginia, hasta el límite de sus fuerzas.
Degas, cerró sus ojos el 27 de setiembre de 1917.






PABLO PICASSO

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El creador del cubismo, nace en la ciudad de Málaga en el año 1881, un genio de la pintura contemporánea Pablo Ruiz Picasso. Un gran creador. Su padre fue profesor de dibujo. En su infancia la familia de Picasso se traslada a la Coruña y luego a Barcelona, y es en esta última ciudad donde de joven inicia sus estudios académicos, conoce gente de arte moderno que le hacen cambiar su forma de expresión. En el año 1900 viaja a Francia a su capital París, que era el sueño de Pablo Picasso, era su meta, pasa un pequeño tiempo.

Luego regresa a Barcelona y comienza a trabajar en sus pinturas, en donde se observa la influencia de todos los artistas que ha conocido. Está buscando un estilo propio, personal. Durante los años 1901 y 1907 se desarrolla la etapa azul y rosa, estas son caracterizadas por la temática de figuras aisladas, sórdidas, de pena y sufrimiento.

Al ver que el siglo XX está influenciado por los cambios, se interesa por la obra de Cezanne y de ahí, junto con su amigo Brague, nace el cubismo. En 1912 comienza a practicar con el collage en la pintura, y es en ese preciso momento que su imaginación y creatividad se adueña de él. Pablo Picasso es un revolucionario del arte.

Cuando los artistas se empiezan a intentar con el cubismo, el se interesa por el clasicismo. Así pasará un tiempo alternando de una a otra. En 1925 el surrealismo, le sirve de ruptura con lo anterior, e introduce en su obra figuras distorsionadas. A Picasso la situación personal y social le influye mucho, al momento de canalizar su arte. Era un hombre que de la manera en que se dedicaba a crear, era para su vida personal con las mujeres, tenía relaciones tumultuosas.

Lo afectó mucho la Guerrra Civil Española y el bombardeo a Guernica, eso provoca la obra más famosa, en la cual critica la guerra y sin razón que lleva un enfrentamiento armado como es la guerra. Sus útimos años vivió en el sur de Francia, a pesar que Paris era su refugio. En este perí¬odo su estilo era más personal, más colorido y de formas extrañas. Demostró su creatividad hasta sus últimos días. Fallece en Mougins en el año 1973.




LEONARDO DA VINCI

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Leonardo Da Vinci, nació en la Villa Toscana de Vinci, en el año 1452. Su padre fue un rico notario florentino, pero no se casó con su madre que era una campesina, fue hijo natural. Vivió en una época muy violenta, en la cual, el esplendor de las cortes no tenía límites. Leonardo desde siempre fue muy curioso, y a su temprana edad comenzó dibujando animales mitológicos, inspirado de la observación del mundo natural donde creció. A la edad de catorce años, su padre, consciente del talento, lo ingresó en el taller de Andrea del Verrocchio, en el cual aprendió pintura, escultura, técnicas y mecánica de la creación artística, durante seis años.

Al lado del este taller, se encontraba el taller de  Antonio Pollaiuollo, donde comienza sus primeros estudios de anatomía, y también aprendió latín y griego.
No tarda en superar a su maestro, con su gran creatividad y su maestría con sus pinceladas. Comienza con una novedosa técnica recién llegada de los Países Bajos, la pintura al óleo, otorgando la maestría de los contrastes de rasgos y el extraordinario manejo de la técnica de los claroscuro.
Florencia se había convertido en el gran centro comercial de Italia, pero al ver que solo recibía alabanzas por sus virtudes, decide buscar un nuevo horizonte.

Por el 1482 se va a Milán donde se presenta a Ludovico Sforza, un hombre con gran influencia en su ciudad, aquí se quedaría diecisiete años como pintor e ingeniero. Sus proyectos abarcaron la hidráulica, la mecánica, la arquitectura,  la pintura y la escultura. Fue un período  de mucho desarrollo para Leonardo. Proyectó espaciosas villas, planos para canalizaciones de ríos, porque el pensaba que el hacinamiento y la suciedad de la ciudad era lo que había provocado la dramática peste que asoló Milán.

Da Vinci ha sido reconocido como el creador de la moderna ilustración científica. Aunque Leonardo no parece que se preocupara demasiado por formar su propia escuela, en su taller milanés se creó poco a poco un grupo de fieles aprendices y alumnos: Giovanni Boltraffio, Ambrogio de Predis, Andrea Solari, su inseparable Salai, entre otros; los estudiosos no se han puesto de acuerdo aún acerca de la exacta atribución de algunas obras de este período, tales como la Madona Litta o el retrato de Lucrezia Crivelli.

Contratado en 1483 por la hermandad de la Inmaculada Concepción para realizar una pintura para la iglesia de San Francisco, Leonardo emprendió la realización de lo que sería la celebérrima Virgen de las Rocas, cuyo resultado final, en dos versiones, no estaría listo a los ocho meses que marcaba el contrato, sino veinte años más tarde. La estructura triangular de la composición, la gracia de las figuras, el brillante uso del famoso sfumato para realzar el sentido visionario de la escena, convierten a ambas obras en una nueva revolución estética para sus contemporáneos.

Leonardo en 1498, finaliza una pintura mural, que en principio había sido un encargo, para un convento dominico, pero la cual se convirtió en su consagración pictórica, “La Última cena”.  El mural se convirtió no sólo en un celebrado icono cristiano, sino también en un objeto de peregrinación para artistas de todo el continente.
Ludovico el Moro pierde el poder, en el año 1499, cuando los franceses ingresan en Milán. Leonardo decide abandonar la ciudad junto con Pacioli y viaja a Venecia. Esta ciudad estaba amenzada por los turcos, y contrata a Leonardo como ingeniero militar. En pocas semanas proyectó una cantidad de artefactos cuya realización concreta no se haría sino, en muchos casos, hasta los siglos XIX o XX, desde una suerte de submarino individual, con un tubo de cuero para tomar aire destinado a unos soldados que, armados con taladro, atacarían las embarcaciones por debajo, hasta grandes piezas de artillería con proyectiles de acción retardada y barcos con doble pared para resistir las embestidas.

Los costes desorbitados, la falta de tiempo y, quizá, las excesivas (para los venecianos) pretensiones de Leonardo en el reparto del botín, hicieron que las geniales ideas no pasaran de bocetos. En abril de 1500 Da Vinci entró en Florencia, tras veinte años de ausencia.
Dominaba la ciudad César Borgia, un hombre déspota, ambicioso y temido, y se preparaba para conquistar más territorios. Leonardo nuevamente actúa como ingeniero militar. Poco tiempo después el condotiero cae en desgracia, los capitanes se sublevaron, envenenan a su padre, y el mismo se enferma. Vuelve a la ciudad en 1503, la cual estaba en guerra con Pisa, allí concibe su genial proyecto de desviar el río Arno por detrás de la ciudad enemiga cercándola, y la construcción de un canal como vía navegable para comunicar Florencia con el mar, lamentablemente el proyecto sólo quedó en los mapas de su autor.

La nobleza florentina ya había reconocido  a Leonardo como a uno de los mayores maestros de Italia, y en 1503 recibió el encargo de pintar un gran mural, doblando el tamaño de La última cena, para inmortalizar algunas escenas históricas de su gloria.
Apenas sobrevivió en copias una gran obra de este período Leda y el cisne. La cumbre de esta etapa florentina fue el retrato de La Mona Lisa, obra muy famosa desde su creación, la cual se convirtió en modelo de retrato, de la cual nadie escapó a su influjo. Esta obra ha inspirado infinidad de libros y leyendas, pero poco y nada se sabe de su vida, ni siquiera se conoce quien fue que encargó el cuadro. Leonardo la vendió en Francia al rey Fancisco I, La Gioconda es la obra más comentada, admirada e imitada de la historia del arte, y su misterio hasta nuestros días sigue fascinando.
Era cada vez más intenso el interés de Leonardo por los estudios científicos, asistía a disecciones de cadáveres, sobre los que confeccionaba dibujos, para entender la estructura y funcionamiento del cuerpo humano.

Tenía la convicción de que el hombre podría volar, de ahí sus observaciones en las aves. De sus apuntes que han quedado se han visto como claros precursores del moderno helicóptero.
Regresa a Milán en 1506 a pedido de Dàmboise, gobernador francés, que le ofrece el cargo de arquitecto y pintor de la corte, su estadía es interrumpida por un lapso muy corto en Florencia para colaborar con el escultor Giovanni Farancesco Rustici, en la ejecución de los bronces del baptisterio de la ciudad.

Leonardo, pintaba poco dedicándose a recopilar sus escritos y a profundizar sus estudios: con la idea de tener finalizado para 1510 su tratado de anatomía trabajaba junto a Marcantonio della Torre, el más célebre anatomista de su tiempo, en la descripción de órganos y el estudio de la fisiología humana. Leonardo se manifestaba en múltiples ramas: escribía sobre matemáticas, óptica, mecánica, geología, botánica; su búsqueda tendía hacia el encuentro de leyes funciones y armonías compatibles para todas estas disciplinas, para la naturaleza como unidad. Paralelamente, a sus antiguos discípulos se sumaron algunos nuevos, entre ellos el joven noble Francesco Melzi, fiel amigo del maestro hasta su muerte. Junto a Ambrogio de Predis, Leonardo culminó en 1508 la segunda versión de La Virgen de las Rocas; poco antes, había dejado sin cumplir un encargo del rey de Francia para pintar dos madonnas.

Durante el año 1513 la inestabilidad política lo hace abandonar Milán, marchó a Roma, donde vive en el belvedere de Giuliano de Médicis, hermano del nuevo papa LeónX.
Vive una etapa de tranquilidad en el Vaticano, con una remuneración digan y sin grandes obligaciones dibujó mapas, estudió antiguos monumentos romanos, proyectó una gran residencia para los Médicis en Florencia. Al morir Giuliano de Médicis, deja Italia definitivamente, y viaja a Francia. Allí pasará sus tres últimos años de su vida en el palacio de Cloux, como pintor, arquitecto y mecánico del rey. En esta última etapa de su vida pasa como miembro de la nobleza, más que como empleado de la casa real, esto se debía en parte al gran respeto que tenía Francisco I por él.

Alcanzó a completar el ambiguo San Juan Bautista, un andrógino duende que desborda gracia, sensualidad y misterio; de hecho, sus discípulos lo imitarían poco después convirtiéndolo en un pagano Baco, que hoy puede verse en el Louvre de París.
Su salud comienza a desmejorar a partir del año 1517, pero ha de morir en Cloux el 2 de mayo de 1519, y deja testamento a favor de Melzi, de todos sus libros, manuscritos y dibujos y éste los devuelve a Italia.


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