VELAZQUEZ DIEGO

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Diego Velazquez, contemporáneo de Rembrandt y Rubens, es un indiscutible maestro del realismo y uno de los más grandes pintores de retratos que han existido. Este portentoso genio, barroco e impresionista, dominó todos los aspectos de la pintura. Excepcional intérprete de la corte de Felipe IV, nos legó en los retratos de los reyes, de los infantes, de los ministros, de las hermosas damas, de los bufones enanos y deformes, el más impresionante documento humano de una época. Se pintó así¬ mismo y a sus amigos con asombrosa veracidad. El retrato que hizo del Papa Inocencio X, no tiene parangón en el mundo. Pinturas religiosas, cuadros de género y paisajes impresionistas, completan el vasto panorama de su producción. Poseedor de todos los secretos de su arte, supo expresarse con la máxima libertad y su estilo fue ganado gradualmente en audacia, amplitud y riqueza. Su técnica no ha sido superada.
Durante sus sesenta años de su vida, en los que consiguió más de cuarenta de actividad artística, fue precoz en su genialidad, Velazquez desarrolló hasta la suprema perfección su habilidad técnica. Al propio tiempo exaltaba y perfeccionaba su capacidad de visión del mundo y de los hombres, de tal modo que fue capaz de conseguir la mayor seguridad en la selección de lo que trasladaba al lienzo, suprimiendo cuanto fuese ajeno a lo que consideraba esencial en las cosas. Aún algo más: durante toda su vida Velazquez enriqueció su pensamiento con variada lectura, en tanto hacía vida cortesana en la Corte de un poderoso monarca, sirviendo en una serie de cargos palaciegos que le colocaron cada vez más cercano a la fuente del poder: el rey. Tenemos que recordar, al contemplar sus pinturas, como Velazquez no fue un pintor solamente, y no deseó ser considerado así¬. Pintor genial, fue al propio tiempo encargado, en al renovación del Alcázar, de importantes obras que requerían conocimientos de arquitectura y un gran sentido de la decoración. Por ello fue considerado por sus contemporáneos, arquitecto y estudios recientes han confirmado sus actividades en ese campo. Su misma biblioteca atestigua hasta que punto se hallaba profundamente interesado por la Arquitectura y sus problemas.

Debemos señalar que como pintor tuvo un taller trabajando a sus órdenes, siguiendo su estilo y maneras, cosa que explica muchas obras de las que existen pintadas siguiendo su estilo y que no son de su mano.
A más de esas obras como arquitecto y pintor, tenía en palacio otros deberes, y fue, como son testigos todos sus contemporáneos, un afortunado cortesano que gozó de la confianza del rey, y aún de su amistad. Precisa tener en cuenta esta complejidad de Velazquez y sus varios intereses y funciones, si queremos comprender sus grandes pinturas con mayor exactitud que la que deriva del mero goce de su contemplación.
El maestro más grande de los pintores españoles Diego Rodriguez de Silva y Velazquez, nació en Sevilla en el año 1599, poco antes del 8 de julio.
Sus padres tenían modesto pasar; no eran ricos, sin que tampoco pudiera considerárseles pobres. Siguiendo su vocación a los doce años, Diego Velazquez, ingresa de aprendiz en casa del pintor sevillano Francisco Pacheco. Este fue un pintor mediocre, pero discreto y erudito. En ocasiones poeta, su casa fue un centro de la vida intelectual de Sevilla, visitado por los forasteros a su paso por la ciudad. Velazquez sin duda, asistía a las academias y discusiones mantenidas en el ambiente culto de la casa de su maestro. La influencia de esta tertulia de gentes de letras, quedó viva hasta el fin de su vida; en ella tenemos que suponer se inicia su amplia cultura. En 1617, pasó su examen de maestrí¬a y al año siguiente, antes de cumplir sus diecinueve años, se casó con Juana Pacheco, hija de su maestro. En 1619, nació su hija Francisca, y en enero de 1621, Ignacia, su segunda hija, que murió muy joven. Durante estos años juveniles, mientras residí¬a en Sevilla, Velazquez se hizo un nombre, confirmando con creces cuantas esperanzas hubiese puesto en él su maestro Pacheco al concederle a su hija en matrimonio. Durante el año de 1623 se traslada a Madrid donde obtiene el título de Pintor del Rey Felipe IV, gran amante de la pintura. A partir de ese momento, empieza su ascenso en la Corte española, realizando interesantes retratos del rey y su famoso cuadro los borrachos.





One Response to “VELAZQUEZ DIEGO”

  1. MARCELA Says:

    Quiero saber si se cuenta con un cuadro de la obra de Velazquez “La coronación de la virgen” ya que me interesaría adquirirla.

    Saludos

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