AUGUSTE RODIN

Posted by: correo  :  Category: MAESTROS DE LA ESCULTURA

Auguste Rodin, segundo hijo de un modesto funcionario de la prefectura de policía, nació en París el 14 de noviembre de 1840. sus padres se preocuparon de cuidar atentamente la educación religiosa y de guiar lo estudios de sus hijos, pero Auguste Rodin era un alumno mediocre y distraído hasta el día en que pudo dar rienda suelta a su pasión por el dibujo. En 1854 se inscribió en la Escuela Imperial de dibujo y matemática, familiarmente llamada “la pequeña escuela”. Siguió los cursos de Orase Lecoq de Boisbaudran, excelente maestro que basaba su enseñanza en la ejercitación de la memoria. Las copias de los maestros del siglo XVIII, las sesiones en el Museo del Louvre para hacer croquis de las esculturas de los antiguos maestros y los primeros ensayos realizados tomando modelos vivos en la Manufacture des Gobelines, a la noche son completados con bocetos “de memoria”, fruto de las impresiones recibidas durante el día. En 1855 se le revelaron a Rodino las posibilidades del modelado de la materia y en medio de la euforia de un descubrimiento que le permitió crear formas entrevió su verdadera vocación: la escultura. Dos años después, cuando sus estudios ya terminaron, su familia, preocupada por su futuro, siguió el consejo de un escultor entonces cotizado, Hippolyte Maindron, quine juzgó favorablemente los trabajos del joven estimulándolo  para que se presentara en la escuela Nacional superior de Bellas Artes, la única que podía facilitar el reconocimiento oficial de un talento. Lo esperaban tres fracasos consecutivos, pero el joven persiguió su ideal con pertinaz entusiasmo. Las modestas condiciones materiales en que vivía su familia lo obligaban a aceptar trabajos de cualquier tipo, como decoraciones, muebles y orfebrería. Un duro golpe para Auguste Rodin fue el deceso de su hermana menor, María acaecida en 1862.  el sufrimiento que le causó esa muerte lo llevó a ingresar en la Congregación de los Hermanos del Santísimo Sacramento. El reverendo Padre Eymard, superiror de la Congregación, consintió en posar para el joven novicio y no tardó en convencerlo de que su vocación no era la vida religiosa sino ser escultor.

Realizado en 1863, ese busto es su primera escultura fechable con seguridad. Pasados algunos meses de retiro y meditación, Rodin volvió a su familia madurado por la experiencia sufrida. El año siguiente, 1864, fue decisivo: por primera vez intentó exponer en el Salón des Artistas français, ingresó en el taller de Carrier-Belleuse, escultor que seguía el estilo de la época del Segundo Imperio, y conoció a Rose Beuret, que sería la compañera de su vida. A pesar de la miseria y los disgustos la joven pareja era feliz, y  esta sencilla felicidad inspiró al artista obras fascinantes, en un único ejemplo de las favorables condiciones brindadas a su labor por una atmósfera de serenidad y de confiada esperanza. La colaboración con Carrier-Belleuse dio nuevo impulso al destino de Rodin, nuevamente comprometido por la guerra franco-prusiana de 1870. La caída del Imperio provocó el cierre de los talleres parisienses y los artistas buscaron fortuna fuera de Francia. Carrier-Belleuse fue invitado a radicarse en Bruselas para participar en los trabajos de decoración de la Bolsa de Comercio, y en esa ciudad abrió el taller del que Rodin formaría parte entre 1871 y 1877. El viaje a Italia emprendido por Rodin en 1875 lo puso en contacto con las obras de Miguel Angel. De regreso en Brusels realizó el trabajo por el que, por fin, lograría la atención del mundo artístico: La edad del bronce. Expuesta en 1877, esta figura provocó un escándalo por la audacia de su “novedad” ; el modelado, que da la ilusión de que es algo viviente. A pesar de la violencia de los ataques que tuvo que soportar, Rodin no claudicó y prosiguió por el camino que se había trazado. El período entre 1880 y 1900 fue el más fecundo de su vida. Además de esculturas individuales realizó el trabajo oficialmente encargadas, como el grupo de Los Burgueses de Calais, La puerta del Infierno, el Monumento a Claude Lorrain, el Monumento a Victor Hugo, y el Monumento al Presidente Sarmiento (Buenos Aires 1895).

Además de las obras derivadas de la Puerta del Infierno y de muchos retratos, su personalidad encuentra su más viva expresión en esculturas individuales. La eterna primavera, El beso, y El ídolo eterno, exaltan la belleza de la pareja humana. Con Orfeo, Rodin alcanza la cima más elevada de su inspiración. La mano de Dios, La Catedral y El secreto, testimonian la observación y el estudio de manos, a las que Rodin considera tan expresivas como el rostro humano.
Escultor de la figura en movimiento, para Rodin la danza debía ser una inagotable fuente de estudio. Tanto dibujando como modelando fijaba la poses instantáneamente y los croquis realizados con prosperidad al Monumento a Balzac constituyen en el último período de su vida la parate más original de su producción. Rodin murió el 17 de noviembre de 1917. El Museo Rodin fue fundado gracias a la donación que él realizó de sus obras y de su colección a Francia, su país natal.






Leave a Reply