Museo del Prado

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Historia del Museo del Prado
El Museo del Prado es una experiencia irremplazable para cualquier aficionado a la pintura: que ningún especialista, crítico o pintor, puede considerar completa su formación sin haberlo visitado y estudiado; y que, por sí solo, el Museo del Prado constituye una escuela inagotable de enseñanzas artísticas, históricas y culturales. Además de un museo, el Prado es también un monumento social de primer orden, y un compendio de la mejor historia de España.El Museo del Prado se inaugura el 19 de noviembre de 1819 con el nombre de Museo Real de Pintura y Escultura, ya que sus obras provenían de las colecciones de los reyes de España. En 1872 se incorporan los fondos del polémico Museo de la Trinidad, creado a partir de la Ley de Desamortización de Mendizábal (1836).

Será éste uno de los primeros museos en seguir el modelo francés del Museo del Louvre (inaugurado en 1793), cuyos rasgos principales son, además de su carácter público —tras la nacionalización del patrimonio artístico, hasta entonces en manos de las clases sociales altas—, la idea de ser concebido con una función educativa y recreativa. La  creación del museo tiene, a pesar de todo, un desarrollo como casual, improvisado, en contraste con la sistemática ambición coleccionista de los reyes.

Al terminar la guerra contra los franceses, Madrid cuenta, por un lado, con unas colecciones de pintura formadas por miles de cuadros, muchos de ellos en condiciones gravísimas de deterioro, y cuya reunión en una verdadera pinacoteca viene siendo inútilmente reclamada desde los tiempos de Felipe ll. La capital dispone también, a esas alturas, de un magnífico edificio neoclásico, recién construido y ya arruinado, del que apenas se recuerda su destino fundacional como Museo de Ciencias Naturales. Se atribuye a la esposa de Fernando Vll, María Isabel de Braganza,el impulso que unirá edificio y colecciones en un verdadero museo, cuya apertura al público tendrá lugar el 19 de noviembre de 1819.

Desde 1814, fecha en la que Fernando VII manifiesta expresamente su deseo de crear un museo de pinturas, hasta la fecha de su inauguración, transcurren cuatro años en la búsqueda del espacio idóneo para disponer la colección. En 1818 se elige, por fin, el Real Museo de Ciencias Naturales. Este edificio formaba parte del magnífico proyecto de Carlos III de creación de una Academia de Ciencias Naturales, situada en la zona por él privilegiada: el Prado de San Jerónimo. El edificio, en un admirable estilo neoclásico, realizado entre 1785-1808 por Juan de Villanueva, estaba formado por tres grandes cuerpos, unidos entre sí por dos galerías alargadas, ofreciendo un espacio perfecto para albergar la colección real.

Su estructura había sufrido, sin embargo, serios destrozos durante la Guerra de la Independencia. Fue precisa, por tanto, una intervención en principio a cargo del propio arquitecto Villanueva y, a su muerte, de Antonio López Aguado, quien lo dejó dispuesto para su apertura en 1819. A partir de entonces, el Museo del Prado ha seguido creciendo y adaptándose a las necesidades que los nuevos tiempos le han ido exigiendo. Aun así, el Museo del Prado se enriquece día a día con obras de relevancia universal para el patrimonio del hombre. Cada año es visitado por cientos de miles de turistas y madrileños que desean aproximarse a la obra de tantos genios de la pintura europea, misión facilitada por la feliz confluencia urbanística del triángulo museístico que componen el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen Bornemisza.

Colecciones
Pintura Española
Obedeciendo a un criterio cronológico, el Prado expone desde los murales románicos del siglo XII hasta la producción de Goya, que ya se adentra en el siglo XIX. En la planta baja, junto o la pintura medieval y renacentista, destacan las pinturas de El Greco. En la principal, su galería central expone los conjuntos de Ribera y Murillo, la sala basilical y adyacentes el de Velázquez y el Siglo de Oro, culminando con la obra de Goya, cuyas pinturas se distribuyen entre esta planta y la segunda.

Pintura Italiana

Con dieciséis salas dedicadas a su exposición, esta sección abarca desde el primer Renacimiento-Fra Angélico, Manlegno, Botticelli- hasta el siglo XVIII-Tiépolo y Giaquinto.

En la planta baja, las obras de Rafael y, sobre todo, la escuela veneciana -Tiziano, Tinloretto, Veronés y Bassano- forman uno de los conjuntos más compactos del Prado.

Pintura Flamenca y Holandesa
La pertenencia de los Países Bajos a la monarquía hispánica explica la riqueza de pinturas de la escuela flamenca en el Prado.

Las colecciones de primitivos -Weyden, Bouts, Memling-, de El Bosco y de otros artistas del siglo XVI se pueden ver en la planta baja. En la principal se despliega el importantísimo conjunto de pintura flamenca del siglo XVII con obras de Rubens, van Dyck y Brueghel, entre muchos otros.
Pintura Francesa
Las relaciones hispano-francesas durante el siglo XVII y las adquisiciones de algunos reyes, como Felipe IV y Felipe V, están en la base de la colección de pintura francesa del Prado, que muestra obras de Poussin y Claudio de Lorena en la planta principal y de Ranc, van Loo o Watteau en la segunda.

Pintura Alemana
Reducida en número, pero de gran calidad, la colección de pintura alemana abarca obras de los siglos XVI y XVIII. En la planta baja, una sala se dedica a obras capitales de Alberto Durero, Lucas Cranach y Baldung Crien. En la segunda planta, otra sala se dedica al pintor neoclásico Antón Rafael Mengs.
Escultura
Traídas de Italia entre los siglos XVI y XIX, las más de doscientas veinte obras de escultura clásica del Museo ilustran desde el arte arcaico griego hasta el período helenístico y el mundo romano. La colección de escultura se completa con las obras de los Leoni encargadas por Carlos V y Felipe II en el siglo XVI.

Artes Decorativas
Repartidas en diversas salas de la colección permanente se exponen mesas y consolas de piedras duras de los siglos XVI al XVIII, “cassoni”, escritorios, cerámicas de Urbino y escultura de pequeño formato. La colección de mayor importancia, el “Tesoro del Delfín”, nutrido por alhajas heredadas por Felipe V de su padre, el Gran Delfín, se expone, a la manera de un tesoro, en la planta sótano del Museo.
Dibujos y Estampas
El Museo atesora cerca de cuatro mil dibujos. Destaca la colección de quinientos dibujos y estampas de Goya, la más importante del mundo. Dos salas instaladas en la planta segunda muestran rotativamente por razones de conservación esta importante riqueza.


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